lunes, 28 de diciembre de 2009

281209

1-

de noche
la brasa del cigarrillo ilumina
lo poco

a intervalos, está lo que se alumbra
pedazo de lo todo,
lo que no se ve

así de pequeña es la verdad
así de pobrecita

¿qué esperabas?

2-

otra es la belleza
y está en la sombra
en lo que oscurece
en lo que la pulpa
de la intimidad
resguarda

3-

yo no he visto, no,
que la carne de los hombres
retenga la luz

la he visto en el río,
en el vaso de agua,
y aún
en el charquito triste

después del temporal
alguien señala y dice:
mirá, el sol está ahí

y es verdad

viernes, 25 de diciembre de 2009

El otro-Roberto Fernández Retamar

Nosotros, los sobrevivientes,
¿a quién le debemos la sobrevida?
¿Quién se murió por mí en la ergástula,
quién recibió la bala mía,
la para mí, en su corazón?
¿Sobre qué muerto estoy yo vivo,
sus huesos quedando en los míos,
los ojos que le arrancaron, viendo
por la mirada de mi cara,
y la mano que no es su mano,
que no es ya tampoco la mía,
escribiendo palabras rotas
donde él no está, en la sobrevida?

martes, 17 de noviembre de 2009

AUTOBOMBO

























La editorial Caballo Negro cierra el año 2009 presentando Tabaco Mariposa.
Presénta-me: Martín Araujo.
Lugar: Casa 13. Pasaje Revol casi Belgrano.
Hora: 20, 30.
Después: toca La vaca multicolor, al ladito, Bar Paseo de las artes.

martes, 10 de noviembre de 2009

101109

Es la siesta. Tengo, sobre mi corazón,
el libro de Ishiguro Never let me go.
En la penumbra de la pieza, flota la mariposa gris que de noche
roe la ropa y hace el mismo ruido que los muertos hacen
cuando escarban los muros.
La veo golpearse contra el vidrio; su cuerpo es un solo ojo
hacia donde ella cree está la salvación. Y entonces digo
Señor, no me des la esperanza, la fe.
Señor, no permitas que me queme en la luz aparente
de los faroles a gas. He aprendido a caminar en la sombra,
a encontrar mi ropa, allí, el vaso de agua. He aprendido
a no tropezar con los muebles.
No me hagas pensar ahora, Señor, en el fuego.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

041109

Yendo de Córdoba a Oncativo, por la autopista,/
donde hay bañados negros, juncos y algunos patos,/
no me molesta que otra vez el transporte que es pésimo,/
me deje en la estación de servicio. Siempre hay gente/
que se sienta a hablarme mientras el chofer espera que bajen/
de la capital con la camioneta del taller. Siempre hay alguien/
que me dice cosas de su vida. Mientras el sol atardece, escucho/
la historia de otros. Amores, deudas, hijos. A veces/
caminamos hasta una canilla para buscar agua, vemos pasar/
los camioneros con sus mujeres, con el alborozo de sus/
putas abrazándolos por la cintura, compartiendo su cena,/
tendiendo sus hamacas, sus mesas de comer que comparten/
con los galgos de ahí./
Detrás del predio hay unos árboles. Ahí fumamos con un hombre/
alto y joven, que parecía triste. Dijo ir a la ciudad por su enfermedad./
No dijo otra cosa. Dijo enfermedad. Me preguntó qué hacía./
Me dio pudor decir: escribo. Dije solamente que enseñaba./
Después me dijo mirá. Un perro flaquito jugaba con un camionero/
a la pelota./

domingo, 18 de octubre de 2009

el regalito para Lilí, mi vieja, en su día

mi madre es
un agua clara que corre por mis pies
viene desde antes de mí, va
hacia el árbol de las oscuras manzanas
que dora el sol

domingo, 11 de octubre de 2009

2 poemas de "El monte de los árboles sogueros", Marcelo Dughetti

en invierno,
plantamos los árboles sogueros.

ahora,
cuando el calor funde la brea y al amor

frutos amargos cosecha nuestro mundo

el
árbol
en su altura,
con todos esos niños
colgados de su belleza.
________________________

los viejos compran la soga que les recomendaste
limpiaron las telarañas de la viga
y en un sueño abierto a los demonios
se colgaron
convencidos de tu palabra.
luego
te sentaste a mirarlos
tomaste el tramontina clavado en la manzana

cortaste

prolijamente

tu
lengua.


Nota: los dos poemas posteados fueron extraídos del libro El monte de los árboles sogueros, y pertenecen al poeta villamariense Marcelo Dughetti. Más información en http://www.edicionesrecovecos.com.ar/marcelodughetti.html

martes, 29 de septiembre de 2009

2 poemas de "El caserío", de Carlos J. Aldazábal.

He levantado el muro.

Lo hice con cascotes del basural,
pedazos de ladrillos apilados.

El muro fue creciendo.

Sin embargo caía cada tanto,
queriendo señalar que nada dura,
ni siquiera el revoque de la historia.

He levantado el muro.

A su costado espero por los hijos.

Ellos vendrán muy pronto.

Soplarán desde lejos.

Llegarán del Perú.

Harán un caserío con la mugre.

****************************


Parición en el monte.

Abre las piernas a la sombra del árbol
y la cría resbala de la vida a la vida.

Pegoteada, pringosa.

La boca de la madre en la placenta
y los ojos lavados.

Así se llega al mundo.

Para correr.

Para que el tigre juegue.


Nota: estos poemas fueron extraídos del libro El caserío, editado por el suri porfiado en año de 2007, y pertenecen al poeta Carlos J. Aldazábal.
Más información en: www.elsuriporfiado.blogspot.com

miércoles, 23 de septiembre de 2009

230909

en algún lugar, donde todavía es
el invierno de 1987, se levantan
las fogatas de la noche de san juan, en algún lugar
aún
las mazorcas de maíz
chillan y revientan
contra lo oscuro del mundo

en el rastrojo hay pequeñas víboras
tiernos nidos de ratas, y mi cuerpo
sin pechos, sin ira
sin nada
acostado entre los perros

en algún lugar, todavía
los peones terminan la jornada
asan su carne
y un pájaro rasga el silencio

lunes, 21 de septiembre de 2009

210909

me pusieron
un cadáver sobre la mesa
una mariposa en la garganta

luego me pidieron:
habla

sábado, 19 de septiembre de 2009

190909

desde la ventana, a mi espalda, viene
un chorro de luz
y me dibuja contra la pared, vieja,
con labores de rodillo

muevo mi mano
me trenzo el pelo, y la sombra
lo repite

ahora ella escribe el poema del humo
y la ceguera, piensa
como yo
en ambas

jueves, 17 de septiembre de 2009

Los abusos de la memoria

Los regímenes totalitarios del siglo XX han revelado la existencia de un peligro antes insospechado: la supresión de la memoria. Y no es que la ignorancia no pertenezca a cualquier tiempo, al igual que la destrucción sistemática de documentos y monumentos: se sabe, por utilizar un ejemplo alejado de nosotros en el tiempo y el espacio, que el emperador azteca Itzcoatl, a principios del siglo XV, había ordenado la destrucción de todas las estelas y de todos los libros para poder recomponer la tradición a su manera; un siglo después, los conquistadores españoles se dedicaron a su vez a retirar y quemar todos los vestigios que testimoniasen la antigua grandeza de los vencidos. Sin embargo, al no ser totalitarios, tales regímenes sólo eran hostiles a los sedimentos oficiales de la memoria, permitiendo a ésta su supervivencia bajo otras formas; por ejemplo, los relatos orales o la poesía. Tras comprender que la conquista de las tierras y de los hombres pasaba por la conquista de la información y la comunicación, las tiranías del siglo XX han sistematizado su apropiación de la memoria y han aspirado a controlarla hasta en sus rincones más recónditos. Estas tentativas han fracasado en ocasiones, pero es verdad que, en otros casos (que por definición somos incapaces de enumerar), los vestigios del pasado han sido eliminados con éxito.
Los ejemplos de una apropiación menos perfecta de la memoria son innumerables, aunque conocidos. “Toda la historia del Reich milenario puede ser releída como una guerra contra la memoria”, escribe con razón Primo Levi, pero podríamos decir otro tanto de la URSS o de la China comunista. Las huellas de lo que ha existido son o bien suprimidas, o bien maquilladas y transformadas; las mentiras y las invenciones ocupan el lugar de la realidad; se prohíbe la búsqueda y difusión de la verdad; cualquier medio es bueno para lograr este objetivo. Los cadáveres de los campos de concentración son exhumados para quemarlos y dispersar luego las cenizas; las fotografías, que supuestamente revelan la verdad, son hábilmente manipuladas a fin de evitar recuerdos molestos; la Historia se rescribe con cada cambio del cuadro dirigente y se pide a los lectores de la enciclopedia que eliminen por sí mismos aquellas páginas convertidas en indeseables. Se cuenta que en las islas Solovetskiye se acababa a tiros con las gaviotas para que no pudiesen llevar consigo los mensajes de los prisioneros. La necesaria ocultación de actos que, sin embargo, se consideran esenciales conduce a posiciones paradójicas, como aquélla que se resume en la célebre frase de Himmler a propósito de la “solución final”: “Es una página gloriosa de nuestra historia que nunca ha sido escrita y que jamás lo será”.
Debido a que los regímenes totalitarios conciben el control de la información como una prioridad, sus enemigos, a su vez, se emplean a fondo para llevar esa política al fracaso. El conocimiento, la comprensión del régimen totalitario, y más concretamente de su institución más radical, los campos, es en primer lugar un modo de supervivencia para los prisioneros. Pero hay más: informar al mundo sobre los campos es la mejor manera de combatirlos; lograr ese objetivo no tiene precio. Sin duda ésa fue la razón por la que los condenados a trabajos forzados en Siberia se cortaban un dedo y lo ataban a uno de los troncos de árbol que flotaban por el curso del río; mejor que una botella arrojada al mar, el dedo indicaba a quien lo descubría qué clase de leñador había talado el árbol. La difusión de la información permite salvar vidas humanas: la deportación de los judíos de Hungría cesó porque Vrba y Wetzler consiguieron escapar de Auschwitz y pudieron informar sobre lo que estaba pasando. Los riesgos de una actividad semejante no son en modo alguno desdeñables: a causa de su testimonio, Anatoly Martchenko, un veterano del Gulag, regresó al campo, donde encontraría la muerte.
Desde entonces se puede comprender fácilmente por qué la memoria se ha visto revestida de tanto prestigio a ojos de todos los enemigos del totalitarismo, por qué todo acto de reminiscencia, por humilde que fuese, ha sido asociado con la resistencia antitotalitaria (antes de que una organización antisemita se apropiara de ella, la palabra rusa pamjat, memoria, servía de título a una notable serie publicada en samizdat: la reconstrucción del pasado ya era percibida como un acto de oposición al poder). Tal vez, bajo la influencia de algunos escritores de talento que han vivido en países totalitarios, el aprecio por la memoria y la recriminación del olvido se han extendido estos últimos años más allá de su contexto original. Hoy en día se oye a menudo criticar a las democracias liberales de Europa occidental o de Norteamérica, reprochando su contribución al deterioro de la memoria, al reinado del olvido. Arrojados a un consumo cada vez más rápido de información, nos inclinaríamos a prescindir de ésta de manera no menos acelerada; separados de nuestras tradiciones, embrutecidos por las exigencias de una sociedad del ocio y desprovistos de curiosidad espiritual así como de familiaridad con las grandes obras del pasado, estaríamos condenados a festejar alegremente el olvido y a contentarnos con los vanos placeres del instante. En tal caso, la memoria estaría amenazada, ya no por la supresión de la información sino por su sobreabundancia. Por tanto, con menor brutalidad pero más eficacia – en vez de fortalecerse nuestra resistencia, seríamos meros agentes que contribuyen a acrecentar el olvido-, los Estados democráticos conducirían a la población al mismo destino que los regímenes totalitarios, es decir, al reino de la barbarie.


Fragmento extraído del libro Los abusos de la memoria, de Tzvetan Todorov.

lunes, 7 de septiembre de 2009

¿Nos vemos ahí?

Ciclo de poesía

INTERIORES

Te invita a la lectura y presentación de la poeta:

ELENA ANNÍBALI
-Córdoba-

En el "Ciclo de Ciclos"
Espacio Literario Juan L. Ortiz"
Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini Corrientes 1543, Sala Jacobo Laks, 3º piso

Ciudad de Bs. As.
El jueves 10 de septiembre de 2009 - 19h.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Zamba del ángel.


Dijo mi madre que cuando
me lleve la vida a la ruta del pan
y ella falte a cuidarme
y no esté su consejo
ni esa luz que la sangre sabe dar,
habrá un ser que a mi espalda
con mi forma y con alas
y que ángel se llama, y es mi bien.

Dijo también que aquel ángel
invisible a todos y también a mí,
el que en aires de sombra
por un viento en el alma
me daría en su savia la verdad.
Así fue que seguro
eché rumbo a la vida
con la fuerza del ángel en mi andar.


Después, con el tiempo me fui
por soles que van a la ansiedad,
pero el ángel no estaba
lo perdí por la infancia,
de la escuela a la casa, tiempo ayer...
Soledad del intento
de gritar con los sueños
la verdad que en el hombre no se dio.

Cuando la luna en su viaje
me rompe las noches en un ángel de alcohol,
me desangro en las mesas
y la luz de un amigo
es el ángel que guarda mi dolor,
y la calle me junta
con un ángel distinto,
con un hombre cualquiera, como yo.

Duele saber que la cosa
que quise de niño era piel de ilusión,
y que el ángel camina
con los pies del cansancio
que nos trepa a la vida por luchar,
y se muere el relato
de la madre que un día
nos dio un ángel de guía con su amor...


Letra y Musica: Hugo Díaz y Ariel Petrocelli
Canta: Alfredo Abalos

viernes, 21 de agosto de 2009

210809

si no supiste alumbrar
tu pedacito de muro
tu casa
¿porqué emprender el viaje?

¿qué llevarías?
¿el ladrillo rojo de tu corazón?
¿el amargo pan de los días?

más te valdría hincar la pala
la rodilla
en la tierra de tu huerta
y esperar que nazca un durazno
su negro hueso
su claro zumo

lunes, 17 de agosto de 2009

170809

no viste
-no quisiste ver-
tus muertitos creciendo bajo la cama
junto a los juguetes perdidos
el cepillo de carey
las gordas arañas con sus hijas

estás de este lado

eso sí:
confundida
errada
ardida

domingo, 16 de agosto de 2009

Taller de iniciación-Alejo Carbonell


Nuevo libro de Alejandro Nicotra

Ediciones del Copista y la Biblioteca Córdoba
tienen el agrado de invitar a la presentación del libro
De una palabra a otra, de Alejandro Nicotra
(Ediciones del Copista, Col. “Fénix”, Córdoba, 2008).

El acto contará con la participación del autor
y de los poetas y críticos
Elisa Molina y José Di Marco.

Tendrá lugar en la sede de la
Biblioteca Córdoba, 27 de Abril 375, Córdoba,
el jueves 20 de agosto de 2009, a las 19.30 hs.
La entrada es libre y gratuita.

sábado, 15 de agosto de 2009

La vida


























"La vida no es lo que tú crees. Es un agua que los jóvenes dejan correr sin saberlo, entre los dedos abiertos. Cierra las manos, cierra las manos, rápido. Reténla. Ya verás, se convertirá en una cosita dura y simple que uno roe sentado al sol"


Fragmento de Antígona, de Jean Anouilh.
Imagen: La memoria, de René Magritte.

lunes, 10 de agosto de 2009

100809

A Leticia Ressia, Alejandro Schmidt, y Martín Araujo
por haber hecho luminoso el día

quiero cortarme el cabello
dárselo a las niñitas para que hagan
pelucas para muñecas, o para santas
venidas a menos

quiero quemar mi ropa
en la orilla, hacer
que la luz de los incendios
no aleje al tigre

que lo acerque

me preparo para ser
pez dorado que remonta
el agua oscura del xanaes

no por ser heroico animal que corre
hacia la muerte
sí para ver desde adentro
la muy humilde flor del alga
su tierna persistencia

si me come, con su fuerza,
el remolino
la tormenta
que sea
con los ojos abiertos
abiertos

martes, 4 de agosto de 2009

Invitación-Acuario de la morsa.


Caballo Negro Editora presenta el nuevo libro de Silvina Mercadal, "Acuario de la morsa".
Fecha: Jueves 13 de Agosto.
Hora: 20 horas.
Lugar: Ochentoso Retro Bar.
Dirección: Ayacucho 333.
Presentación: a cargo de Adriana Canseco.

miércoles, 29 de julio de 2009

Ana Társia.











Nota: las imágenes aquí expuestas pertenecen a la artista Ana Társia, y fueron subidas con la debida autorización de la misma.
Los nombres de las obras en el orden en que aparecen son:
1-Familia de Villa Crespo.
2-Un domingo cualquiera.
3-Y demás deudos.
4-Señales y tabaco.

domingo, 26 de julio de 2009

Del hijo-Lucas Tejerina.

Le acabé adentro.

Por bronca
por impotencia
por resentimiento,
dentro
bien adentro,
por amor
por lo que nos hicimos
porque no pudimos
dejar de querernos.

Porque estoy vencido.

Por nuestro pasado.

Porque soy un filo
que está sin cuchillo,
porque soy el nudo,
la estaca y el grito.

Le acabé adentro,
porque quiero un hijo,
porque la quiero
y porque no la quiero
y porque estoy cansado
y me siento viejo.

Por eso, y por cosas
que olvidar prefiero,
le acabé adentro.

Porque cuando pienso
en mi viejo lloro,
porque cuando pienso
en mi vieja lloro,
porque extrañaba
mi carne en su carne,
y porque estoy solo
y por las mil noches
que antes de acabar
suplicaba
que le acabara dentro.

Por hijo de puta.
Porque cuando pude,
pudo y quería
llenarse de mí,
elevar su vientre
a la categoría
de los nueve meses,
me negaba siempre.

Porque al proponer
las demoliciones,
nunca me pensé
solo y demolido.

Porque no la olvido,
porque hubiera sido
diamante perfecto
muy bien escondido
dentro de la piedra
su hijo y mi hijo,
porque estoy buscando
demorar mi muerte,
porque las palabras
ya no me contienen,
porque quiero verme
en ese que viene,
porque ya no quieros
oñarmede niño y anciano
que se encuentran siempre
y nunca – nada - dicen,
porque cuando hablamos
de llegar a viejos
ella estaba sola
y yo estaba muerto.

Porque hubiera sido
algo hermoso y bueno
que una parte suya
me acompañe siempre.

Bien adentro y mucho,
como una sucesión
de puñales secos.

Porque estoy enfermo
del mundo y su fuego
que me cuece lento
el amor y el odio,
y este pensamiento
que lame mi semen,
mi calva y mis huesos:
¿ cómo hubiera sido su hijo y mi hijo ?

¿ cómo hubiera sido ?

Para leer más de este autor, su página es Cuarteto bolche.

jueves, 23 de julio de 2009

Algunitas... (a pedido de)
























/algunitas poetas que conozco mueren por morirse
muy jóvenes,
muy putas,
y extremadamente talentosas
(pero el orden puede variar)/
/he contado:
dos que esperan meter la cabeza en el horno,
una, meterse el seconal en la garganta,
otra se abre, cada tanto,
las venas
por si allí encuentra
el caudal imaginativo/
/cuando notan a Fulano en una reunión,
ponen cara de buey zonzo,
sofocan las risitas,
y le hablan de ‘Fucó’
o ‘Deguidá’,
por si sus reputa-
ciones
ascienden
oh, sí, de algo hay que hablar
en el poema
mucho mejor si es sobre
la Gran Tragedia de Sus Vidas,
nenas que papi abandona,
que mami desama,
que cobayo muere aplastado
por camión lechero
femmes fatales
de todas maneras/

qué pena que yo sea provinciana
haga la siesta,
vea los simpsons
y que jamásmente logre comprender
cómo carajo se convierte una
en poeta de endeveritas

martes, 14 de julio de 2009

Los arcoiris

"Buscando más pichis en otros cerros, una mañana pudo ver la Gran Atracción. (...)
Mirando al sur, se había formado un arco iris. Suavecito: la bruma gris fue tomando color -primero anaranjado- y era como un un humo de color muy liviano. Después hizo su forma de arco; era un humito naranja y verde tratando de dibujar un arco, lejos, en el sur.
Una de las puntas del arco se apoyaba en el mar, al este. La otra, se perdía por el oeste, sobre la zona del canal. De a poco, el arco fue tomando colores y haciéndose más nítido y él ya no lo dudó(...) Era raro. ¿No sería un truco de los ingleses? Seguro que era un truco de los ingleses -pensó entonces-, y la Gran Atracción que sucedió después se lo acabó de confirmar.
Y entonces escuchó un Pucará. Venía volando bajo, a ras del cerro. Pasó tan cerca que pudo ver los bigotes del piloto argentino, pegados al micrófono. (...)
Atrás vinieron los del montón -pasaron ocho, pasaron dieciseis-, y mirando eso que pasaba le parecía una letra "ve" gigante, y después calculó que serían el doble y ya no los pudo contar porque contra las colas venían pegados tantos más, que el cielo arriba se oscureció, las piedras se movieron del ruido, y empecó un frío fuertísimo, por la sombra que hacían y el viento que soltaba la cortina de aviones volando bajo, camino al sur, al arco iris. ¡Seguro que fue un truco de los británicos! (...)
Por eso llamaron al acontecimiento la Gran Atracción, los que pudieron verlo.
Lo que él vio desde esa cresta, fue que al llegar al cielo azul, la "ve" de aviones se quedó pegada contra el aire, incrustada en lo azul y que después los avioncitos se desparramaron por el azul y empezaron a deshacerse sin caer."

Fragmentos de las páginas 97, 98, 99 de Los pichiciegos, de Fogwill.

Llegó y se fue.

Como no la esperaba, vino y me abandonó.

Pero volverá, con las mismas promesas y las mismas histerias y perfumará
mis caricias con su hermosa geografía, como una serpiente, como el arco iris
que hace llorar a los aviadores.

La serpiente arcoiris, Jorge Carrol.

domingo, 5 de julio de 2009

050709

yo preparaba un gulash cuando entraron
a mi cocina
los fantasmas

en punta mi hermano
no mayor que en la hora de su muerte

más atrás, mi abuelo,
prendido al cabestro de un alazán finísimo
con los ojos de muchos de nosotros
el corazón quebrado

después los santos
que, por años,
echaron su lumbre de miedo
a la vera de mi cama

por días los escuché retozar en el césped de mi patio
reír bajo el agua y el sol enfermo de julio
roer las cortinas, despedazar
como ratas
el empapelado

¿quién ocupa, ahora, este lado de la puerta?
¿quién de nosotros llama,
en su nombre
a la noche?

miércoles, 1 de julio de 2009

Megafón, o la guerra

"...¡Otro caballo de lechero en la calle, y a estas horas! ¡Amado Dios y Padre Celestial, Adonahi, Jehová, Eloim, dale gracia a ese pobre caballo que está trabajando, para que no ande con hambre, ni con sed, ni cansado, ni enfermo! ¡Dale gracia para que quien lo maneje no lo maltrate! ¡Así sea hoy y todos los días que le toque vivir! ¡Así sea con todos los animales que ayudan a los hombres..."

"Los asediadores y el asediado, asomándose a los ojos del fundador, vieron un orbe de florestas enmarañadas que se abrían como flores monstruosas o estallaban como arcabuces en sus tormentas; de guerreros indios y explotadores de coraza y morrión. Vieron ojos de pumas y de timbúes acechando en la oscuridad; piraguas llenas de combatientes desnudos y sigilosos yacarés deslizándose a las aguas. Y vieron los párpados llorosos de Lucía Miranda en su cautiverio, y las jetas cobrizas de Mangoré y Siripo bramando de pasión como sementales, y la panza ripiosa del clérigo Del Barco Centenera, y el agudo perfil del señor Concolorcorvo.."

Nota: Los fragmentos pertenecen al libro "Megafón, o la guerra" de Leopoldo Marechal.
págs.: 106, 118, 119.
Editorial Seix Barral.

Lo que esperábamos.


Mañana Jueves 2 de Julio, en Independencia 488, Nueva Córdoba, Carla Slek presenta su libro

Ultimo recurso.

Hora: 20, 30

Presenta: Alejo Carbonell

Editorial: Recovecos



jueves, 25 de junio de 2009

250609

besale el vestidito a nuestra señora
me dijo la vieja, y yo puse
mi boca sin fe
sobre el encaje, mugriento
de lágrima y besos
en los ojos hundidos
en el pie de celeste carnadura

por la calle de arriba venía el ancho río del hombre
por la calle de abajo venía el ancho río de las ratas
mordiendo la sobra
el desperdicio de la feria
el sol filtrado por las bocas de tormenta

después del teatro lo vi a mate
sentado en la placita, pensante como un cristo viejo
me arrimé, le pregunté si fumaba
y entre los dos tomamos la comunión
de un tabaco agridulce, que subía
derechito al cielo

jueves, 18 de junio de 2009

180609

algunos mueren como los conejos
mirando la luz
de su propio exterminio

no esperan tomando la sopa fría
su pastilla del corazón
oliendo la propia
sostenida
corrupción de la carne

amanece y alguien entra
al cuarto oscuro, el televisor
alumbra los ojos vacíos
como el de las muñecas
en el estante

afuera
el árbol se mueve un poco
y más atrás los autos

después la vida de siempre
como siempre

domingo, 14 de junio de 2009

Esperando a Godot

"El 19 de noviembre de 1957 un grupo de inquietos actores se preparaba para salir a escena. Eran los miembros de la Academia de Actores de San Francisco. El público ante el que iban a actuar estaba formado por 1.400 presos de la Penitenciaría de San Quintín. Nadie había representado allí desde que Sara Bernhardt lo hizo en 1913. Ahora, cuarenta años después, la obra escogida, principalmente por no tener papeles femeninos, era Esperando a Godot, de Samuel Beckett.
No es, pues, de extrañar que los actores, y Herbert Blau, el director, estuvieran recelosos. ¿Cómo iban a presentarse a uno de los más difíciles auditorios del mundo con una obra tan marcadamente oscura e intelectual y que casi había producido tumultos en los más sofisticados públicos de Europa Occidental? Herbet Blau decidió preparar al auditorio de San Quintín para lo que iba a presenciar. Compareció en el escenario y se dirigió al repleto y oscuro comedor Norte, convertido en un mar de vacilantes cerillas que los presos lanzaban por encima del hombro después de haber encendido sus cigarrillos. Blau comparó la obra con una pieza de música de jazz: " a la cual uno debe estar atento para descubrir en ella todo lo que uno crea poder descubrir". Del mismo modo tenía la esperanza que habría diversas interpretaciones, diversos significados personales para cada uno de los asistentes a Esperando a Godot.
El telón se alzó, la obra dio comienzo. Y aquello que había desconcertado a los sofisticados auditorios de París, Londres y Nueva York, fue inmediatamente asimilado por un público de presos. El escritor de Recuerdos de un estrenista (Memos o a First-Nighter), en las columnas del periódico del penal, el "San Quentin News", dijo:
"El trío de forzudos, de prominentes bíceps, que había plantado sus 642 libras en el pasillo, esperaban que saliesen chicas y cosas divertidas. Cuando esto no ocurre manifiestan su enojo y en voz alta empiezan a decir que en cuanto se apaguen las luces se largan. Estaban en un error. Escucharon y observaron dos minutos más, y se quedaron. Se quedaron hasta el final. Estaban temblando".
Un periodista del Chronicle de San Francisco, que estuvo presente, hizo notar que los presos no encontraron la obra difícil de entender. Uno de ellos le dijo "Godot es la sociedad", otro: "Es el exterior". Uno de los maestros de la prisión es citado diciendo: "Ellos saben lo que significa esperar..., sabían que si por fin Godot hubiese llegado, habría sido un engaño"

Fragmento del capítulo introductorio a El teatro del absurdo, de Martin Esslin.
Editorial Seix Barral, S.A.
Barcelona, 1966

viernes, 5 de junio de 2009

Dos poemas de Yehuda Amijai

Encontré un periódico

Encontré un periódico de hace veinte años,
de la semana que nos separamos. Todo estaba
escrito en él, salvo la separación.

Tú me enterrarás.
Tú me enterrarás.
Cosas así decíamos entonces
con las mejillas unidas y alejados de la muerte.

A veces me olvido y paso por calles
que ya no son nuestras, abro postigos
con calma. “No se vayan, sólo he salido
a comprar”. O voy a casas
a preguntar, como se hacía antes: ¿Ha venido?
Cada año ha venido. El año que viene vendrá.

Y mirada hacia atrás que dura años,
y mano en la frente como antaño.

Estoy ardiendo.
Estoy ardiendo.
Cosas así decíamos entonces.
Bastaba con que uno ardiera
para prender con su fuego al otro
y el resto de su vida.


Desde entonces

Caí en la batalla en Ashdod
en la guerra de la Independencia.
Mi madre dijo entonces, tiene veinticuatro años,
y ahora dice, tiene cincuenta y cuatro años,
y enciende una lamparilla
como velas de cumpleaños,
velas para soplar sobre una tarta.

Y desde entonces mi padre ha muerto de dolor y pena
y desde entonces mis hermanas se han casado
y han puesto mi nombre a sus hijos,
y desde entonces mi casa es mi tumba, y mi tumba – mi casa.
Porque caí en la pálida arena
de Ashdod.

Y desde entonces los cipreses y los árboles frutales
entre Negha y Yad Mordekay
caminan en un lento cortejo fúnebre,
y desde entonces todos mis hijos y todos mis padres
son huérfanos y están solos
y desde entonces todos mis hijos y todos mis padres
caminan juntos con manos entrelazadas
en una manifestación contra la muerte.
Porque caí en la guerren la blanda arena de Ashdod.

Me cargué a mi compañero a la espalda.
Y desde entonces siempre siento su cuerpo muerto
como un pesado firmamento sobre mí,
y desde entonces siente mi espalda arqueada debajo de él
como un segmento convexo de la bola del mundo.
Porque caí en la terrible arena de Ashdod, y no sólo él.

Y desde entonces me compenso por mi muerte
con amores y banquetes sombríos,
y desde entonces soy yo que en paz descanse,
y desde entonces no quiero que el Señor vengue mi sangre.
Y desde entonces no quiero que mi madre llore por mí
con su hermosa y precisa cara,
y desde entonces lucho contra el dolor,
y desde entonces camino contra mis recuerdos
como quien camina contra el viento,
y desde entonces lloro por mis recuerdos
como quien llora por sus muertos,
y desde entonces apago mis recuerdos
como quien apaga el fuego,
y desde entonces estoy tranquilo,
porque caí en Ashdoden la guerra de la Independencia.

“Los sentimientos se han agitado”, se decía entonces, “Las esperanzas
han aumentado”, eso se decía y ya no se dice,
“Las artes han florecido”, decían los libros de historia,
“La ciencia ha prosperado”, eso se decía,
“El viento de la tarde les ha enfriado la frente
ardiente”, se decía entonces,
“El viento de la mañana les ha alborotado el cabello”,
eso se decía.
Y desde entonces los vientos hacen otras cosas,
y desde entonces las palabras dicen otras cosas,
(no me miréis como si estuviese vivo),
porque caí en la blanda y pálida arena
de Ashdod en la guerra de la Independencia.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Alejandro Schmidt en Córdoba


Para los miopes y cómodos:
El jueves 28 de Mayo Alejandro Schmidt leerá Videla y 60 poemas breves.
En estos días.
.
.
Como un jazmín negro
alzado por la lluvia
recibe su dolor
la patria
.
a un lado del cielo
permanecen
tu alma
y las antenas
.
se ha retirado la belleza
o no la reconocemos
ya
en el fuego
.
es tanto lo que quisimos hacer
lo que sabemos
.
¿Servirá solamente
amar esa planta que sube rota por la oscuridad?
.
.
Alejandro Schmidt
Lugar: Subsuelo de la Casona Municipal
Av. Gral. Paz y La Rioja
Hora: 19, 30
Otros buenos poetas: Alejo Carbonell y Lucas Tejerina

viernes, 22 de mayo de 2009

Jacques Prévert-Pater Noster

















Padre Nuestro que estás en los cielos
quédate allí
y nosotros nos quedaremos en la tierra
a veces tan hermosa
con los misterios de Nueva York
y los misterios de París
que bien valen los de la Trinidad
con el pequeño canal del Ourcq
la Gran Muralla China
el río de Morlaix
los caramelos de Cambray
el océano Pacífico
y las dos fuentes de las Tullerías
con los hijos buenos y los tipos malos
con todas las maravillas del mundo
que están aquí
simplemente en la tierra
al alcance de todos
esparcidas
maravilladas ellas mismas de ser tales maravillas
y sin atreverse a confesarlo
como una bonita joven desnuda que no se atreve
a mostrarse
con las espantosas desgracias de este mundo
que son legión
con los legionarios
con los torturadores
con los amos de este mundo
los amos con sus sacerdotes sus traidores
y sus reitres
con las estaciones
con los años
con las chicas bonitas y con los viejos verdes
con la paja de la miseria pudriéndose bajo el acero
de los cañones.

viernes, 15 de mayo de 2009

150509

me enamoro de ud. señor juan gelman, me enamoro,
como las maestritas lo hacen del reader’s digest y de corín tellado,
como las azafatas, de la luz violeta y las postales de rodolfo valentino
como las adolescentes de ellas mismas cuando,
desnudísimas
se miran en los espejos nebulosos de sus baños

me enamoro de ud. señor juan gelman, desde este pueblo enfermo
donde hiede la costra de los muertos
la fiebre de los vivos
mientras preparo el café de la mañana
y lavo el orinal de mi padre enfermo
y más tarde trabajo y a la noche escucho
big bill broonzy
poniendo en orden el huerto, quemando
las alimañas
haciendo que lo perdido valga
que la tía escolástica labore sus telares

si supiera señor juan gelman cómo los ojos de ud.
me parecen así de bonitos
y contando sus trapos, sus fulgores,
considerándolo a la luz amarga de mi amor
me veo no tan joven, no hermosa,
pero sí verdadera, y ya no me alcanza
el pudor mentiroso de los desnudos ante sí
o ante los otros
para callarme, señor juan gelman
para callarme

lunes, 20 de abril de 2009

200409

hace un tiempo aquí hubo caballos,
los mensuales cruzaban, por la ruta,
cargando la carne dorada
de las perdices,
las adolescentes escribíamos, con trozos de velas,
mensajes pornográficos en los vidrios de la gruta
de santa rosa de lima

ahora manejo por la 36 y sólo se escucha
el frufrú de la soja
los aviones cargados de roundoup
que se desplazan con un sonido antiguo de dirigible
emanando una neblina tornasol que arrastra
el mismo viento que silba en las taperas

no sé si esto sea el estrago,
la podredumbre

sé que cuando miro, algo sospechoso y sombrío
ingresa a la zona de mis huesos
como la verde mosca
que corrompe la pulpa de los potros

lunes, 6 de abril de 2009

Lanzamiento de Caballo Negro Editora


Libros: Sueño Americano, de Ma. Teresa Andruetto
Vuelve, de Lucas Tejerina
Día: 16 de Abril
Hora: 20
Lugar: Casa de Pepino (Fructuoso Rivera, esq. Belgrano.
Más información en:

domingo, 5 de abril de 2009

Veces-Alejandro Schmidt

A veces me dejabas un chocolate en la almohada
a veces íbamos al cine
a veces cuando tenía 6, 12, 18 me tratabas como si tuviera 6, 12, 18
a veces me decías que era bueno
a veces sentía que había emergido de tu cuerpo
alimentado por sus partes blandas

vigoroso

a veces me pregunto qué pensará mi padre
allí en su muerte
-la muerte es lugar del pensamiento-
a veces siento que amé a mi padre
mucho más que a vos
porque
pródigo es el fantasma en sentimientos.

¿Te ocurrió ser madre?
¿Sabías?
¿Preguntaste?

A veces creía que eras yo
y me volvía triste
tristísimo

a veces te cambié por la invención del héroe
la luz de los amparos

abre la ausencia un amplio pecho
a veces te hablo desde allí
desde esa maternidad

silencio
primera voz

y siempre tu malicia
tu sequedad
de eso te excusabas como de una inconveniencia
a veces

a veces era un niño, un joven, un hombre
un poco rengo, o manco
casi ciego
olvidado
mentido
exiliado de la terneza
el candor
el resultado
de vos
y podía flotar en toda la luz del mundo
más fuerte que tu no
tu acaso
tu desgarro

a veces

pocas veces.

sábado, 21 de marzo de 2009

Preámbulo de la Nueva Constitución Boliviana

En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra amazonia, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores.
Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas. Así conformamos nuestros pueblos, y jamás comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiempos de la colonia.
El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado.
Un Estado basado en el respeto e igualdad entre todos, con principios de soberanía, dignidad,
complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la distribución y redistribución del producto social, donde predomine la búsqueda del vivir bien; con respeto a la pluralidad económica, social, jurídica, política y cultural de los habitantes de esta tierra; en convivencia colectiva con acceso al agua, trabajo, educación, salud y vivienda para todos.
Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal. Asumimos el reto histórico de construir colectivamente el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, que integra y articula los propósitos de avanzar hacia una Bolivia democrática, productiva, portadora e inspiradora de la paz, comprometida con el desarrollo integral y con la libre determinación de los pueblos.
Nosotros, mujeres y hombres, a través de la Asamblea Constituyente y con el poder originario del pueblo, manifestamos nuestro compromiso con la unidad e integridad del país.
Cumpliendo el mandato de nuestros pueblos, con la fortaleza de nuestra Pachamama y gracias a Dios, refundamos Bolivia.
Honor y gloria a los mártires de la gesta constituyente y liberadora, que han hecho posible esta nueva historia.

lunes, 2 de marzo de 2009

José Watanabe-Resurrección de Lázaro

El poder de su voz venía del convencimiento
de que él era Él,
y así llegó hasta tu sello de piedra
para ordenar que tus carnes entraran nuevamente
en el tiempo.

Y ahora limpia el atroz perfume de la muerte
en agua clara y fresca: lava tus largas vendas
en la corriente del río
como los pobres desaguan los interminables intestinos de ganado
que guisan y comen,
y luego enróllalas
y guárdalas.

Sé, pues, precavido
porque nadie sabe hasta cuándo durará el terrible
milagro.
Él dijo que te levantaras y no dijo más, ninguna promesa.
Tal vez solo tienes apurados días
para contemplar con tus ojos de carne rediviva
a tus hermanas comiendo pan y mollejas.

Debo decirte, Lázaro,
que aquí en Betania ya no tenemos noticias del Milagroso.
Sin profetas nos sentimos muy solos.

Cuando retornes a tu sepulcro
no volverás a escuchar
su voz impertinente detrás de la piedra.

De Habitó entre nosotros

lunes, 23 de febrero de 2009

Los cuchillos.

"...Inquiriendo las causas que armaron el brazo de este Otelo correntino, sacamos en limpio que su querida no había faltado a los compromisos contraídos o a la fe jurada.
Que en sueños, mientras dormían juntos, la había visto en brazos de un rival, que él aborrecía mucho; que cuando se despertó, el hombre no estaba allí, pero que él lo veía patente; que lo hirió en el corazón y que, a un grito de su querida, volvió en sí, despertándose del todo, y viendo recién que estaban los dos solos y que su cuchillo se había clavado en el pecho de su bien amada."

Fragmento del capítulo VI, Una excursión a los indios ranqueles.
Lucio V. Mansilla.


"-Yo era un tenaz fumador. Una noche quedé dormido con un tabaco en la boca. Desperté con miedo de despertar. Parece que lo sabía: me había nacido un ala de murciélago. Con repugnancia, en la oscuridad busqué mi cuchillo mayor. Me la corté. Caída, a la luz del día, era una mujer morena y yo decía que la amaba..."

Fragmento del capítulo IV, Zama.
Antonio Di Benedetto.

viernes, 20 de febrero de 2009

200209

leonor lo dice bien, el desastre
no ha sido pudoroso conmigo

por eso, algunas mañanas pongo la cabeza
bajo la canilla
y espero que la breve asfixia
me devuelva las ganas
de la respiración saludable

miércoles, 18 de febrero de 2009

La red-fragmento

Mi biblioteca se compone de cuatro o cinco libros que siempre llevo a veranear conmigo. La lectura no es uno de mis entretenimientos favoritos, pero siempre mi madre me aconsejaba, para que mis sueños fueran agradables, la lectura de estos libros: El libro de Mencius, La fiesta de las linternas, Hoei-Lan-Ki (Historia del círculo de Tiza) y El libro de las recompensas y las penas.
Varias veces encontré el último de estos libros abierto sobre mi mesa, con algunos párrafos marcados con pequeños puntitos que parecían hechos con un alfiler. Después yo repetía, involuntariamente, de memoria estos párrafos. No puedo olvidarlos.
-Keng-Su, repítelos, por favor. No conozco esos libros y me gustaría oír esas palabras de tus labios.
Keng Su palideció levemente y jugando con la arena me dijo:
-No tengo inconveniente.
(...)
"Si deseamos sinceramente acumular virtudes y atesorar méritos tenemos que amar no sólo a los hombres, sino a los animales, pájaros, peces, insectos, y en general a todos los seres diferentes de los hombres, que vuelan, corren y se mueven"
Al otro día leí:
"Por pequeños que seamos, nos anima el mismo principio de vida: todos estamos arraigados en la existencia y del mismo modo tememos a la muerte".
Guardé el libro dentro del armario, pero al otro día lo encontré sobre mi cama, con éste párrafo marcado:
"Caminando, de pie, sentada o acostada, si ves un insecto pereciendo trata de liberarlo y de conservarle la vida. ¡Si lo matas con tus propias manos, qué destino te esperará!..."

De La red.
Silvina Ocampo.
Antología esencial; Emecé Editores S.A.; 2001.

domingo, 25 de enero de 2009

El rastro-Denise Levertov

Mis amistades con uno o dos, sí, tres
hombres por quienes alguna vez sentí
el más salvaje, más doloroso deseo,
aún retienen, en su transformación duradera,
alguna fragancia de aquellos tiempos,
como una caja donde alguna vez
se guardaron las hojas de una hierba exótica,
una hierba de propiedades variadas, útiles y peligrosas,
hace tiempo consumida.


Traducción de Jacqui Behrend.
Poema aparecido en Diario de poesía.
Cortesía de Jorge Naparstek.

jueves, 22 de enero de 2009

220109

una vez fuiste
la llamita de un calefón
en los hoteles abandonados

en vos yo calentaba los pies
lavaba mi enagua
hervía el café de los madrugones

por fuera
los caballos golpeaban las puertas
las madonnas retozaban
en el trigo
hacía mucho invierno

pero empecé a deshilarte como un muñeco
de lana
te saqué los botones
de los ojos, los llevé
hacia la niebla
para que no vieran su propio dolor

con el resto, muñequito,
fabriqué almohadas

de noche te sueño

te sueño

miércoles, 21 de enero de 2009

Cantad


Me fueron a vender un santo,
sin marco, sin cristal y sin vidriera;
me fueron a vender un santo,
sin marco, sin cristal y sin vidriera.
La gente preguntaba qué santo era,
y era el santo más chingón de la galera.
Era un nogal,
era de nogal,
era de nogal el santo.
Hijo de un cabrón,
hijo de un cabrón,
por eso pesaba tanto.
Canción presidiaria de la década de 1920.
Recopilación: Juan de la Cabada.

lunes, 19 de enero de 2009

Regalo inesperado

El autor o autora del blog Incomunidade tuvo la generosa idea de traducir mi poema Antígona a la dulzura de la lengua portuguesa. Me emocionó el resultado.
Gracias por el regalazo.

Antígona

Baixa a voz, Ismene, que amanhece.
Ambas sabemos o que significa:
eu sairei desta casa em ruínas,
descalça,
o descaído seio transluzindo
através da negra túnica;
sairei pisando os ternos caracóis da horta,
o espectro gravoso dos guardas,
as ervas atónitas dos jardins.

Sairei, de qualquer modo, para fazer o que faço:
apartar os corvos,
enterrar os homens,
enforcar-me com o pano da cintura
que, de tão usado,
não assegura a morte a ninguém.

Já não é, irmã, adolescente a minha carne,
e não é o meu temperamento tão dócil,
nem Hemon tão formoso
nem a linha das tragédias tão pura.
Esta é uma farsa repetida até ao nojo,
um carrossel dos parques fantasmas.
Ofereço a outra, Ismene,
este papel rasgado.

miércoles, 7 de enero de 2009

Ariadna

Hermosos, Ariadna, los cordeles que nacen de tu ombligo.
Hermosa la forma de dejarnos tu rastro y tu olor,
tu sombra como de violín, retenida en las cuevas.

Las flores habían crecido en el laberinto:
se enredaban en los cables, en las antenas,
en los huesos blancos de los que no llegaron.
El mismo olor a muerte, siempre.
La misma historia.

Sólo que esta vez -como cada vez-
hombre y minotauro coincidieron
en la misma carne:
se comieron las frutas,
los dulces pájaros,
tu dócil aura de virgen.

Luego hicieron un dogal para tu cuello, Ariadna,
suavísimo pero inexpugnable,
con los lazos de tu pelo y tu cintura,
y tiraron fuerte de él, muy fuerte,
las dos mitades de la misma bestia.

Antígona

Baja la voz, Ismene, que amanece.

Ambas sabemos lo que significa:
yo saldré de esta casa en ruinas,
descalza,
el mustio seno trasluciéndose
a través de la negra túnica;
saldré pisando los tiernos caracoles de la huerta,
el espectro gravoso de los guardias,
la maleza atónita de los jardines.

Saldré, de cualquier modo, a hacer lo mío:
apartar los cuervos,
enterrar los hombres,
ahorcarme con el lazo de la cintura
que, de tan usado,
no asegura la muerte de nadie.

Ya no es, hermana, adolescente mi carne,
y no es mi temperamento tan dócil,
ni Hemón tan hermoso,
ni la línea de las tragedias tan puras.
Es esta una farsa repetida hasta el asco,
un carrusel de los parques fantasmas.
Le regalo a otra, Ismene,
este papel gastado.

Lesbia, o la isla.

'Una vez que habíamos recogido madera de resaca, hecho un fuego
y colgado nuestro caldero como un firmamento,
la isla se quebró por debajo de nosotros como una ola'
The disappearing island-Seamus Heaney.
I.
Es posible que jamás encontremos la salida:
Ariadna era frágil y murió hace mucho tiempo,
antes de los satélites y la pasión de Cristo.
Había dejado un camino de migas de pan,
su cabello, de un rojo violento y occidental,
la leve huella que acabó donde empezaba el Minotauro.
II.
Mirábamos al Sur, a veces,
donde Lesbia creía ver naves, peces brillantes,
y otras formas grotescas del espejismo.
Un pájaro enorme de hierro.
Instrumentos para contar el tiempo inasible.
Animales, lenguas y frutas que el oráculo no lograba descifrar.
-Es éste sol, Lesbia, y el mar tan infinito y azul-.
Volvíamos a casa, entonces,
a podar las vides que se enroscaban, vivas, en los templos,
como las víboras que, en el Nilo, hacen gemir a las mujeres.
III.
Sentados aquí, mirando esta lluvia,
jugamos a los pájaros ciegos
y nos anduvimos el cuerpo con las manos.
El vino parece más dulce,
y Hestia preside el fuego.
¿Qué hay de vestal en tí, Lesbia,
que se aclara tu frente al invocarla?
¿En qué otra vida paseaste los negros ojos
por estas habitaciones consumidas por el tiempo?
IV.
El cielo se ha llenado de presagios.
Aquí abajo, las flores maduran en violentos amaneceres,
y nos llegan noticias de un Odiseo atado a su mástil,
ciego y sediento.
Bajo la negra nave cruzan sirenas,
un submarino alemán,
y algunos sueños, en donde todo tiene lugar.