viernes, 5 de junio de 2009

Dos poemas de Yehuda Amijai

Encontré un periódico

Encontré un periódico de hace veinte años,
de la semana que nos separamos. Todo estaba
escrito en él, salvo la separación.

Tú me enterrarás.
Tú me enterrarás.
Cosas así decíamos entonces
con las mejillas unidas y alejados de la muerte.

A veces me olvido y paso por calles
que ya no son nuestras, abro postigos
con calma. “No se vayan, sólo he salido
a comprar”. O voy a casas
a preguntar, como se hacía antes: ¿Ha venido?
Cada año ha venido. El año que viene vendrá.

Y mirada hacia atrás que dura años,
y mano en la frente como antaño.

Estoy ardiendo.
Estoy ardiendo.
Cosas así decíamos entonces.
Bastaba con que uno ardiera
para prender con su fuego al otro
y el resto de su vida.


Desde entonces

Caí en la batalla en Ashdod
en la guerra de la Independencia.
Mi madre dijo entonces, tiene veinticuatro años,
y ahora dice, tiene cincuenta y cuatro años,
y enciende una lamparilla
como velas de cumpleaños,
velas para soplar sobre una tarta.

Y desde entonces mi padre ha muerto de dolor y pena
y desde entonces mis hermanas se han casado
y han puesto mi nombre a sus hijos,
y desde entonces mi casa es mi tumba, y mi tumba – mi casa.
Porque caí en la pálida arena
de Ashdod.

Y desde entonces los cipreses y los árboles frutales
entre Negha y Yad Mordekay
caminan en un lento cortejo fúnebre,
y desde entonces todos mis hijos y todos mis padres
son huérfanos y están solos
y desde entonces todos mis hijos y todos mis padres
caminan juntos con manos entrelazadas
en una manifestación contra la muerte.
Porque caí en la guerren la blanda arena de Ashdod.

Me cargué a mi compañero a la espalda.
Y desde entonces siempre siento su cuerpo muerto
como un pesado firmamento sobre mí,
y desde entonces siente mi espalda arqueada debajo de él
como un segmento convexo de la bola del mundo.
Porque caí en la terrible arena de Ashdod, y no sólo él.

Y desde entonces me compenso por mi muerte
con amores y banquetes sombríos,
y desde entonces soy yo que en paz descanse,
y desde entonces no quiero que el Señor vengue mi sangre.
Y desde entonces no quiero que mi madre llore por mí
con su hermosa y precisa cara,
y desde entonces lucho contra el dolor,
y desde entonces camino contra mis recuerdos
como quien camina contra el viento,
y desde entonces lloro por mis recuerdos
como quien llora por sus muertos,
y desde entonces apago mis recuerdos
como quien apaga el fuego,
y desde entonces estoy tranquilo,
porque caí en Ashdoden la guerra de la Independencia.

“Los sentimientos se han agitado”, se decía entonces, “Las esperanzas
han aumentado”, eso se decía y ya no se dice,
“Las artes han florecido”, decían los libros de historia,
“La ciencia ha prosperado”, eso se decía,
“El viento de la tarde les ha enfriado la frente
ardiente”, se decía entonces,
“El viento de la mañana les ha alborotado el cabello”,
eso se decía.
Y desde entonces los vientos hacen otras cosas,
y desde entonces las palabras dicen otras cosas,
(no me miréis como si estuviese vivo),
porque caí en la blanda y pálida arena
de Ashdod en la guerra de la Independencia.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

oh dios, que maravilla estas palabras!!!!!!!!!!!!!!!!

que bien me hacen en este día!!!!!

un abrazo

Elena dijo...

Bueno, Anónimo!!!!!!!!!!!!!!!
Celebro su entusiasmo!!!!!!!!!
No le mando un abrazo porque no tengo idea de quién es ud.

roberto dijo...

No se en que hemisferio estas, che Madame, pero por el che deduzco que algo tenes que ver con el cono sur. Yo estoy en el hemisferio norte, en el llamado cercano oriente pero que mas que oriental es levantino. Aca estamos pasando del otonio (disculpa,no tengo enies en mi teclado)al invierno y estoy en lo que se diria un "melancholic state of mind" y la poesia de Amijai me vino al pelo para que se me piante un lagrimon.
Gracias,
el Bob.

roberto dijo...

P>S>
A mi me podes dar un abrazo, aunque no sepa quien sos te abrazare con gusto.
Bob

Elena dijo...

Estoy en Córdoba, Argentina. Y me parece que por la expresión "se me pianta un lagrimón" me juego a que sos argentino o uruguayo, que es lo mismo.
Así que, claro, Roberto. Te mando un abrazo hacia el cercano oriente, cerca del mar, por lo que veo.
Elena.

pd: ¿qué hace por allá?