viernes, 21 de agosto de 2009

210809

si no supiste alumbrar
tu pedacito de muro
tu casa
¿porqué emprender el viaje?

¿qué llevarías?
¿el ladrillo rojo de tu corazón?
¿el amargo pan de los días?

más te valdría hincar la pala
la rodilla
en la tierra de tu huerta
y esperar que nazca un durazno
su negro hueso
su claro zumo

2 comentarios:

Ana dijo...

Ay Elena, qué belleza, nena. No dejes de escribir!!!
Me gusta el tono (ese admirable equilibrio entre la ternura y una honestidad también impiadosa: "no supiste alumbrar.."; "más te valdría..")
lo escucho como si pudiera decir bajito en mi propio oído, una verdad imprescindible para no escapar
y me encanta ese recurso de ir redefiniendo las cosas (tu pedacito de muro/ tu casa; hincar la pala/ la rodilla; su negro hueso/ su claro zumo): en cada uno de esos ajustes hay una escena se transforma
todo eso en un poema así de breve. super logrado
me conmovió mucho!

néstor dijo...

Madame, que buena lectura que hizo Ana. No queda mucho para agregar. En fin, la oscuridad, la luz, a cuestas como la sombra.
Un bello poema.

Abrazos pa´la docta.