miércoles, 25 de agosto de 2010

250810

no, mi casa no se derrumbó,
no temblaron los vidrios
ni la araña cayó de la amapola del infierno

todo vino, empezó adentro:
nos tragaba un ojo

éramos o somos
el pan corruptible

por cada hueso hubo una boca
un diente
un hambre distinto

feroz, el ojo eligió
al Imprescindible
al Dulce
al que sigue cantando

somos tan tristes sin él
a veces no hay de qué hablar, ¿sabe?
no hay fuerza para decir las cosas de la vida

pero llega la lluvia, a veces,
que es mansa y hace música en las canaletas

llega la lluvia por el este para ungir la herida
para hacer grandes las flores de carne

de ángel se pone el patio

detrás del ligustro, el Dulce renace
me dice: poné, hermanita, tu mano
en mi corazón

hace el mismo ruido que los caballos
¿viste?
¿no es un milagro?

8 comentarios:

Leticia dijo...

Hay Elena..que hermoso poema!! sos como el zorzal croio in live...cada vez escribis mejor.
Te mando un abrazo.
La Lety

Anónimo dijo...

me emocionó profundamente. q belleza, q contundencia.
la ceci o.

Valeria Cervero dijo...

¡Muy bueno!

Anónimo dijo...

Es hermosa y desgarradora tu manera de contar...de decir las cosas. Te descubrí por un poema publicado en otro blog y no dudé en buscarte. No me arrepiento de admirarte.
Patricio

Jorge Ampuero dijo...

Todo en la vida es un milagro, sobre todo la poesía.

Un abrazo...

martin araujo dijo...

ay elena
cuánto dolor
cuánta belleza
cuánta pérdida la vida
cuánto amor
cuánta lágrima
cuánto silencio

Elena dijo...

Let: yo más que zorzal, estoy más del lado del ornitorrinco!

Ceci: muchas gracias por la constancia de la lectura.

Valeria: se agradece.

Patricio: no merezco tu admiración, pero en cambio me alegra que siempre vengas a leer.

Jorge: sí!

Martín: abrazzo, compañerito, de los grandes.

Besos a todos.

GEORGIA dijo...

un gran poema...