jueves, 18 de junio de 2009

180609

algunos mueren como los conejos
mirando la luz
de su propio exterminio

no esperan tomando la sopa fría
su pastilla del corazón
oliendo la propia
sostenida
corrupción de la carne

amanece y alguien entra
al cuarto oscuro, el televisor
alumbra los ojos vacíos
como el de las muñecas
en el estante

afuera
el árbol se mueve un poco
y más atrás los autos

después la vida de siempre
como siempre

domingo, 14 de junio de 2009

Esperando a Godot

"El 19 de noviembre de 1957 un grupo de inquietos actores se preparaba para salir a escena. Eran los miembros de la Academia de Actores de San Francisco. El público ante el que iban a actuar estaba formado por 1.400 presos de la Penitenciaría de San Quintín. Nadie había representado allí desde que Sara Bernhardt lo hizo en 1913. Ahora, cuarenta años después, la obra escogida, principalmente por no tener papeles femeninos, era Esperando a Godot, de Samuel Beckett.
No es, pues, de extrañar que los actores, y Herbert Blau, el director, estuvieran recelosos. ¿Cómo iban a presentarse a uno de los más difíciles auditorios del mundo con una obra tan marcadamente oscura e intelectual y que casi había producido tumultos en los más sofisticados públicos de Europa Occidental? Herbet Blau decidió preparar al auditorio de San Quintín para lo que iba a presenciar. Compareció en el escenario y se dirigió al repleto y oscuro comedor Norte, convertido en un mar de vacilantes cerillas que los presos lanzaban por encima del hombro después de haber encendido sus cigarrillos. Blau comparó la obra con una pieza de música de jazz: " a la cual uno debe estar atento para descubrir en ella todo lo que uno crea poder descubrir". Del mismo modo tenía la esperanza que habría diversas interpretaciones, diversos significados personales para cada uno de los asistentes a Esperando a Godot.
El telón se alzó, la obra dio comienzo. Y aquello que había desconcertado a los sofisticados auditorios de París, Londres y Nueva York, fue inmediatamente asimilado por un público de presos. El escritor de Recuerdos de un estrenista (Memos o a First-Nighter), en las columnas del periódico del penal, el "San Quentin News", dijo:
"El trío de forzudos, de prominentes bíceps, que había plantado sus 642 libras en el pasillo, esperaban que saliesen chicas y cosas divertidas. Cuando esto no ocurre manifiestan su enojo y en voz alta empiezan a decir que en cuanto se apaguen las luces se largan. Estaban en un error. Escucharon y observaron dos minutos más, y se quedaron. Se quedaron hasta el final. Estaban temblando".
Un periodista del Chronicle de San Francisco, que estuvo presente, hizo notar que los presos no encontraron la obra difícil de entender. Uno de ellos le dijo "Godot es la sociedad", otro: "Es el exterior". Uno de los maestros de la prisión es citado diciendo: "Ellos saben lo que significa esperar..., sabían que si por fin Godot hubiese llegado, habría sido un engaño"

Fragmento del capítulo introductorio a El teatro del absurdo, de Martin Esslin.
Editorial Seix Barral, S.A.
Barcelona, 1966

viernes, 5 de junio de 2009

Dos poemas de Yehuda Amijai

Encontré un periódico

Encontré un periódico de hace veinte años,
de la semana que nos separamos. Todo estaba
escrito en él, salvo la separación.

Tú me enterrarás.
Tú me enterrarás.
Cosas así decíamos entonces
con las mejillas unidas y alejados de la muerte.

A veces me olvido y paso por calles
que ya no son nuestras, abro postigos
con calma. “No se vayan, sólo he salido
a comprar”. O voy a casas
a preguntar, como se hacía antes: ¿Ha venido?
Cada año ha venido. El año que viene vendrá.

Y mirada hacia atrás que dura años,
y mano en la frente como antaño.

Estoy ardiendo.
Estoy ardiendo.
Cosas así decíamos entonces.
Bastaba con que uno ardiera
para prender con su fuego al otro
y el resto de su vida.


Desde entonces

Caí en la batalla en Ashdod
en la guerra de la Independencia.
Mi madre dijo entonces, tiene veinticuatro años,
y ahora dice, tiene cincuenta y cuatro años,
y enciende una lamparilla
como velas de cumpleaños,
velas para soplar sobre una tarta.

Y desde entonces mi padre ha muerto de dolor y pena
y desde entonces mis hermanas se han casado
y han puesto mi nombre a sus hijos,
y desde entonces mi casa es mi tumba, y mi tumba – mi casa.
Porque caí en la pálida arena
de Ashdod.

Y desde entonces los cipreses y los árboles frutales
entre Negha y Yad Mordekay
caminan en un lento cortejo fúnebre,
y desde entonces todos mis hijos y todos mis padres
son huérfanos y están solos
y desde entonces todos mis hijos y todos mis padres
caminan juntos con manos entrelazadas
en una manifestación contra la muerte.
Porque caí en la guerren la blanda arena de Ashdod.

Me cargué a mi compañero a la espalda.
Y desde entonces siempre siento su cuerpo muerto
como un pesado firmamento sobre mí,
y desde entonces siente mi espalda arqueada debajo de él
como un segmento convexo de la bola del mundo.
Porque caí en la terrible arena de Ashdod, y no sólo él.

Y desde entonces me compenso por mi muerte
con amores y banquetes sombríos,
y desde entonces soy yo que en paz descanse,
y desde entonces no quiero que el Señor vengue mi sangre.
Y desde entonces no quiero que mi madre llore por mí
con su hermosa y precisa cara,
y desde entonces lucho contra el dolor,
y desde entonces camino contra mis recuerdos
como quien camina contra el viento,
y desde entonces lloro por mis recuerdos
como quien llora por sus muertos,
y desde entonces apago mis recuerdos
como quien apaga el fuego,
y desde entonces estoy tranquilo,
porque caí en Ashdoden la guerra de la Independencia.

“Los sentimientos se han agitado”, se decía entonces, “Las esperanzas
han aumentado”, eso se decía y ya no se dice,
“Las artes han florecido”, decían los libros de historia,
“La ciencia ha prosperado”, eso se decía,
“El viento de la tarde les ha enfriado la frente
ardiente”, se decía entonces,
“El viento de la mañana les ha alborotado el cabello”,
eso se decía.
Y desde entonces los vientos hacen otras cosas,
y desde entonces las palabras dicen otras cosas,
(no me miréis como si estuviese vivo),
porque caí en la blanda y pálida arena
de Ashdod en la guerra de la Independencia.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Alejandro Schmidt en Córdoba


Para los miopes y cómodos:
El jueves 28 de Mayo Alejandro Schmidt leerá Videla y 60 poemas breves.
En estos días.
.
.
Como un jazmín negro
alzado por la lluvia
recibe su dolor
la patria
.
a un lado del cielo
permanecen
tu alma
y las antenas
.
se ha retirado la belleza
o no la reconocemos
ya
en el fuego
.
es tanto lo que quisimos hacer
lo que sabemos
.
¿Servirá solamente
amar esa planta que sube rota por la oscuridad?
.
.
Alejandro Schmidt
Lugar: Subsuelo de la Casona Municipal
Av. Gral. Paz y La Rioja
Hora: 19, 30
Otros buenos poetas: Alejo Carbonell y Lucas Tejerina

viernes, 22 de mayo de 2009

Jacques Prévert-Pater Noster

















Padre Nuestro que estás en los cielos
quédate allí
y nosotros nos quedaremos en la tierra
a veces tan hermosa
con los misterios de Nueva York
y los misterios de París
que bien valen los de la Trinidad
con el pequeño canal del Ourcq
la Gran Muralla China
el río de Morlaix
los caramelos de Cambray
el océano Pacífico
y las dos fuentes de las Tullerías
con los hijos buenos y los tipos malos
con todas las maravillas del mundo
que están aquí
simplemente en la tierra
al alcance de todos
esparcidas
maravilladas ellas mismas de ser tales maravillas
y sin atreverse a confesarlo
como una bonita joven desnuda que no se atreve
a mostrarse
con las espantosas desgracias de este mundo
que son legión
con los legionarios
con los torturadores
con los amos de este mundo
los amos con sus sacerdotes sus traidores
y sus reitres
con las estaciones
con los años
con las chicas bonitas y con los viejos verdes
con la paja de la miseria pudriéndose bajo el acero
de los cañones.

viernes, 15 de mayo de 2009

150509

me enamoro de ud. señor juan gelman, me enamoro,
como las maestritas lo hacen del reader’s digest y de corín tellado,
como las azafatas, de la luz violeta y las postales de rodolfo valentino
como las adolescentes de ellas mismas cuando,
desnudísimas
se miran en los espejos nebulosos de sus baños

me enamoro de ud. señor juan gelman, desde este pueblo enfermo
donde hiede la costra de los muertos
la fiebre de los vivos
mientras preparo el café de la mañana
y lavo el orinal de mi padre enfermo
y más tarde trabajo y a la noche escucho
big bill broonzy
poniendo en orden el huerto, quemando
las alimañas
haciendo que lo perdido valga
que la tía escolástica labore sus telares

si supiera señor juan gelman cómo los ojos de ud.
me parecen así de bonitos
y contando sus trapos, sus fulgores,
considerándolo a la luz amarga de mi amor
me veo no tan joven, no hermosa,
pero sí verdadera, y ya no me alcanza
el pudor mentiroso de los desnudos ante sí
o ante los otros
para callarme, señor juan gelman
para callarme

lunes, 20 de abril de 2009

200409

hace un tiempo aquí hubo caballos,
los mensuales cruzaban, por la ruta,
cargando la carne dorada
de las perdices,
las adolescentes escribíamos, con trozos de velas,
mensajes pornográficos en los vidrios de la gruta
de santa rosa de lima

ahora manejo por la 36 y sólo se escucha
el frufrú de la soja
los aviones cargados de roundoup
que se desplazan con un sonido antiguo de dirigible
emanando una neblina tornasol que arrastra
el mismo viento que silba en las taperas

no sé si esto sea el estrago,
la podredumbre

sé que cuando miro, algo sospechoso y sombrío
ingresa a la zona de mis huesos
como la verde mosca
que corrompe la pulpa de los potros